📖 Lectio divina – Jn 14,1–12
14 1 «No se turbe su corazón. Creen en Dios: crean también en mí.
2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones;
si no, se lo habría dicho;
porque voy a prepararles un lugar.
3 Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar,
volveré y los tomaré conmigo,
para que donde esté yo
estén también ustedes.
4 Y adonde yo voy saben el camino.»
5 Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» 6 Le dice Jesús:
«Yo soy el Camino, la Verdad y
la Vida.
Nadie va al Padre sino por mí.
7 Si me conocen a mí, conocerán
también a mi Padre;
desde ahora lo conocen y lo han visto.»
8 Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
9 Le dice Jesús:
«¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes y no me conoces, Felipe?
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»?
10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?
Las palabras que les digo, no las digo por mi cuenta;
el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
11 Créanme:
yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.
Al menos, créanlo por las obras.
12 En verdad, en verdad les digo:
el que crea en mí,
hará él también las obras que yo hago,
y hará mayores aún,
porque yo voy al Padre.
Biblia de Jerusalén Latinoamericana (Bilbao: Desclée de Brouwer, 2007), Jn 14.
Lectura:
El texto presenta un discurso exhortativo y revelador. Jesús inicia con una exhortación: “No se turbe su corazón”, seguida del fundamento: creer en Dios implica creer también en Él. Luego explica su partida porque va a preparar un lugar, indicando finalidad: para que los discípulos estén con Él. Ante la objeción de Tomás, introduce la afirmación central: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, estableciendo exclusividad: nadie va al Padre sino por Él. Después profundiza con relaciones de identidad: quien lo ve, ve al Padre, porque Él está en el Padre. Finalmente, concluye con una consecuencia: quien cree realizará sus obras.
Meditación:
En la vida laical enfrentamos preocupaciones concretas: trabajo, familia, decisiones, incertidumbre. Jesús dice: “No se turbe su corazón”, no como idea abstracta, sino en medio de estas realidades. Creer en Él implica confiar cuando no vemos claro el camino, como Tomás. En el mundo cotidiano buscamos seguridad, pero Jesús afirma que Él es el camino verdadero. Esto cuestiona nuestras prioridades: ¿confiamos más en nuestras capacidades o en Él? Vivir la fe laicalmente es hacer de Cristo el criterio de nuestras decisiones, sabiendo que nuestras acciones diarias también pueden ser “obras” que continúan su presencia.
Oración:
Señor Jesús, en medio de mis preocupaciones cotidianas, enséñame a confiar en ti. Guía mis decisiones, fortalece mi fe y haz que mis acciones reflejen tu presencia viva en mi vida diaria.
Contemplación – compromiso:
Hoy elijo confiar en Jesús en una situación concreta que me inquieta. Decidiré según su camino, no solo según mi lógica, y procuraré que una acción concreta de mi día refleje mi fe.


