El Santo Padre León XIV, con fecha 24 de abril de 2026, concedió la Ecclesiastica Communio a Su Beatitud Polis III Nona, elegido canónicamente Patriarca de Bagdad de los Caldeos el 12 de abril de 2026 por el Sínodo de Obispos de esta Iglesia sui iuris, reunido en Roma.La concesión se realizó conforme al canon 76 §2 del Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium y constituye el reconocimiento formal de la plena comunión entre el nuevo Patriarca y la Sede Apostólica.En la carta dirigida al Patriarca, el Santo Padre expresó su alegría por este vínculo de unidad, destacando que la comunión eclesiástica fortalece el servicio común a la Iglesia y la edificación del Cuerpo de Cristo. Asimismo, lo exhortó a ejercer su ministerio como padre y guía del Pueblo de Dios, confirmándolo en la fe, la esperanza y la caridad.El Papa subrayó también la riqueza espiritual y apostólica de la Iglesia caldea, marcada por una antiquísima tradición y el testimonio de numerosos mártires, alentándola a continuar su misión evangelizadora tanto en su territorio como en las comunidades de la diáspora.Finalmente, encomendó el ministerio patriarcal a la intercesión de la Santísima Virgen María y a la protección de los santos Addai y Mari, impartiendo su Bendición Apostólica.
✧ ¿Por qué es relevante esta concesión?
La Ecclesiastica Communio no es un mero acto formal, sino un elemento esencial en la estructura de la Iglesia católica oriental. Su importancia radica en varios aspectos:Garantiza la unidad eclesial: expresa visiblemente la comunión entre las Iglesias orientales católicas y el Obispo de Roma, salvaguardando la unidad en la diversidad.Legitima el ministerio patriarcal: permite al Patriarca ejercer plenamente su misión como cabeza de su Iglesia sui iuris.Refuerza la dimensión sinodal: confirma que la elección realizada por el Sínodo de Obispos se integra en la comunión universal de la Iglesia.Sostiene a una Iglesia en contexto difícil: la Iglesia caldea, presente especialmente en Medio Oriente, vive en contextos marcados por conflictos y migraciones; esta comunión fortalece su identidad y misión.Afirma la tradición apostólica oriental: reconoce y valora la riqueza litúrgica, teológica y espiritual propia de esta Iglesia.
